El debate sobre la importancia de la articulación entre el sector público y el sector privado, tiene en la actividad turística, antecedentes mucho más lejanos en el tiempo que en otras actividades socio-productivas Desde que surge el interés académico por esta actividad, se reivindican tanto la necesidad de planificación cuanto la necesidad de coordinación entre sector público y privado Aún en la década de predominio de políticas neoliberales, el Estado mantuvo alguna presencia en la actividad, aunque acotada en la mayoría de los casos a cuestiones de promoción turística
Con la teoría del desarrollo local, la necesaria articulación público – privada cobra mayor relevancia por las experiencias de modelos de asociatividad que han favorecido el desarrollo local; la necesidad de un rol más activo del Estado en cuanto a políticas que favorezcan la producción; y el duro aprendizaje de la crisis, que favoreció la conciencia sobre la imposibilidad de esperar todas las soluciones del sector público Desde una perspectiva socio-económica, se enfatiza en la necesidad de crear entornos territoriales competitivos, que favorezcan la innovación, y la calidad
Cuando estos desarrollos teóricos se aplican a la actividad turística, y al estudio de destinos concretos, el nivel de asociatividad (alto, medio, bajo o nulo), aparece como un dato de la realidad, una variable más que es necesario describir El interrogante que surge a partir de un diagnóstico determinado, es si puede incrementarse el nivel de asociatividad
La asociatividad es la acción conjunta entre actores locales, empresas, instituciones, residentes, que se unen para concretar un proyecto común La asociatividad puede estudiarse a partir de dos niveles: el vínculo cooperativo débil y el vínculo cooperativo fuerte En el primer caso, encontramos en la actividad turística diferentes opciones de actividad conjunta, que puede significar la unión para un producto, para un acontecimiento programado, para una promoción, etc Estas uniones pueden darse también entre instituciones del sector privado, empresas e instituciones del sector público Su característica principal es el bajo impacto respecto de objetivos de desarrollo
El nexo cooperativo fuerte se refiere a la posibilidad de acciones conjuntas que sí tienen impacto sobre el destino turístico y especialmente sobre objetivos de desarrollo local El nexo cooperativo fuerte implica que los actores locales desarrollen actividades y tomen decisiones conjuntas, que determinan de manera conciente y consensuada el sendero de desarrollo a seguir Esta opción, sin ser la más frecuente, no implica ausencia de controversias o acuerdo espontáneo Se entiende como procesos democráticos, y en este sentido políticos, de acción conjunta siempre en relación a objetivos que puedan nuclear diversidad de intereses Lo anterior supone ciertas condiciones y requisitos básicos, como son la confianza entre los actores y la existencia de conductas éticas
Dentro de las opciones para llevar a la práctica procesos asociativos, la planificación estratégica ha sido probablemente la más difundida, ya que por naturaleza, tiene en sus objetivos implícitos la mayoría de los supuestos de la teoría del desarrollo local Como instancia participativa, es la alternativa para consensuar diagnósticos y propuestas En cuanto a la actividad turística, la planificación estratégica se inserta en una larga trayectoria de planificación, con niveles de participación creciente
En el contexto de la investigación sobre “Turismo y Territorio”, que se desarrolla desde el Centro de Investigaciones Turísticas de la Universidad Nacional de Mar del Plata, se está estudiando el caso de Pinamar, un importante destino de la costa atlántica bonaerense, y la contribución que en esta localidad tiene la actividad turística al desarrollo local En este marco, y para el estudio de la dimensión económica de la actividad, se desarrolló en diciembre de 2007 una encuesta a empresarios del sector de servicios Allí se analizó la variable asociatividad a través de tres dimensiones: la integración, referida a proyectos conjuntos; la articulación, en relación a la participación y representación de instituciones; y el Plan Estratégico, en relación a la participación y opinión de los empresarios
En el Municipio de Pinamar se realizaron tres planes estratégicos El primero, es un plan regional que incluyó a varios municipios y fue considerado un antecedente muy valioso para la asociatividad intermunicipal Luego se realizó un Plan de Desarrollo Sustentable, que luego derivó en una tercera planificación sobre el Frente Marítimo En todos los casos intervinieron equipos muy calificados de la Universidad Nacional de La Plata, que implementaron proceso de participación creciente También contaron con el apoyo del sector público, y una importante difusión en los medios, incluyendo Internet
No obstante, al consultar a los empresarios en la encuesta, la mayoría manifestó no haber participado y un elevado porcentaje manifestó desconocer estos planes Estos resultados, son congruentes con otros casos de planificaciones que luego son desconocidas por los residentes, y si a esto se suman los cambios políticos que con frecuencia desconocen trabajos anteriores, surge la necesidad de replantear la efectividad de estos procesos, con el objetivo de mejorarlos y aprender de las numerosas experiencias
Se considera oportuno revisar los procesos de planificación y evaluar los resultados, porque sin duda la planificación estratégica mantiene todo su potencial para concretar procesos asociativos La asociatividad en sentido fuerte, se entiende como una construcción social permanente, que supone un aprendizaje colectivo En oposición a quienes consideran que ésta se reduce a un discurso voluntarista, la posibilidad de decidir respecto del modelo de desarrollo local es la mejor forma de revertir situaciones que pueden no ser satisfactorias respecto del objetivo de garantizar una experiencia de calidad para el turista y mejorar la calidad de vida de la población residente
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